lunes, 27 de diciembre de 2010

TEORIAS DE APRENDIZAJE

CONCEPTO DE EDUCACIÓN

TEORIA Y PRACTICA DE LA EDUCACIÓN

Texto tomado para fines académicos,
sin finalidad de lucro.


TEORÍA Y PRÁCTICA DE LA EDUCACIÓN
Martínez Otero, Valentín
2003
Editorial CCS.

Capítulo 1
(Fragmento)

7. TEORÍA Y PRÁCTICA DE LA EDUCACIÓN

Al hablar de la educación es frecuente distinguir entre saber teórico y saber practico. La teoría se refiere al conocimiento especulativo que aspira a explicar el fenómeno educativo. Desde esta perspectiva teorética se pretende comprender, describir y explicar la naturaleza y la complejidad de la educación. La teoría en el ámbito de la educación es, pues, una visión intelectual que se encamina a  aprehender la educación. La práctica, por su parte, se refiere a la aplicación del conocimiento teórico, esto es, a las tareas que han de realizarse. Aunque, en ocasiones, se ha contrapuesto la teoría y la práctica de la educación, ambos aspectos han de verse como complementarios si se quiere tener una imagen completa de la educación. Se puede afirmar que toda teoría educativa tiene una finalidad práctica, De igual forma, toda praxis educadora ha de asentarse en el conocimiento teórico, so pena de ser ineficaz y aun peligrosa. En suma, teoría y práctica, lejos de estorbarse, se fortalecen. Como sostiene Vázquez (1993,48):  “Teoría y práctica entran en una relación de complementariedad y contraste, de tal modo que ambas son aspectos del conocimiento que capacitan para actuar eficazmente en el terreno de la educación “

Ciertamente , la investigación demuestra que la practica ha mejorado gracias a los progresos teóricos . A su vez la teoría se ha beneficiado de la actividad y de la comprobación de sucesos educativos. Aun cuando teoría y praxis son dos dimensiones de la educación, es pertinente distinguir entre ambas algunas notas (Medina Rubio 1993, 173-174):

-      Por el fin que persiguen. La teoría atiene un fin especulativo. La praxis, en cambio, se proyecta en la obra que se ha de realizar.

-      Por el objeto sobre el que inciden. El teórico busca la verdad a través de la contemplación intelectual. El práctico se interesa por lo operable, por lo que puede ser conocido de forma concreta.

-      Por el grado de dependencia  de la subjetividad de la persona que realiza la teoría  o la práctica. En el obrar práctico hay más subjetividad o dependencia del sujeto que actúa. Por esta razón, el grado de contingencia de la práctica es mayor que en la teoría.

-      El saber práctico se caracteriza por la ausencia de certeza que se halla en el conocimiento teórico

-      De la contingencia y la ausencia de certeza científica del conocimiento práctico se deduce la dificultad de éste para elaborar enunciados de alcance universal.

-      Por la relatividad del conocimiento practico. La realidad educativa, considerada desde la práctica, es relativa, va siendo a medida que se hace.

-      El saber práctico no puede deducirse ni diseñarse completamente a priori, antes de la acción. Por ello la educación se mueve en un marco cantante de desconocimiento.

Teoría y práctica constituyen las dos vertientes del quehacer educativo. Ambas dimensiones tienen características que las diferencian y complementan, por lo que no se debe renunciar a ninguna. La complejidad de la educación hace necesaria la armonía entre la teoría y la praxis, ya que la teoría no se elabora al margen de la práctica ni ésta puede prescindir de aquélla sin generar inseguridad.

CONCLUSIONES:

En nuestro tiempo se están produciendo cambios significativos en la sociedad que también afectan a la educación, con lo que algunas teorías y prácticas “tradicionales” quedan obsoletas. Aunque las mudanzas sociales no invalidan todo lo que se ha venido haciendo en el terreno de la educación, si parece oportuno tener en cuenta los cambios con objeto de responder con éxito a los nuevos retos formativos. Ante los desafíos que el nuevo siglo plantea, hemos de citar los siguientes objetivos educativos:

-      Seleccionar adecuadamente la gran cantidad de información que se recibe.

-      Utilizar de modo apropiado las nuevas tecnologías audiovisuales e informáticas.

-      Promover la interculturalidad en contextos cada vez más heterogéneos.

-      Fomentar la comunicación, la participación y la convivencia.

-      Prestar más atención a las dimensiones afectiva y moral de educando.

-      Enfatizar la trascendencia de la educación vocacional como garante de la integridad personal en un entorno sociolaboral cambiante.

-      Valorar y desarrollar la creatividad

-      Favorecer el enriquecimiento cognitivo y el autoaprendizaje.

-      Aprovechar y coordinar las posibilidades educativas de las diversas instituciones: familia, escuela, medios de comunicación, empresas, etc.

-      Impulsar la formación a lo largo de todo el discurrir vital

Estas son algunas de las metas educativas del siglo XXI que exigen de los educadores un “optimismo pedagógico saludable”. No será fácil alcanzarlas, pero es necesario trabajar con ilusión y aunar esfuerzos para transformar positivamente la realidad. Esperemos que las reflexiones contenidas en este capítulo y las claves que se ofrecen en los que siguen permitan avanzar en la dirección apuntada.